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Leer en tiempos de IA

¿Tiene sentido leer actualmente?

Leer un blog de Bear, por ejemplo, es leer de manera lenta. Lectura profunda frente a la lectura rápida de las redes sociales, donde predomina el scroll y el "ojeo". En esta sociedad del capitalismo tardío donde la urgencia y la inmediatez cubren todos los ámbitos de la vida, la lectura profunda (la lectura "de verdad") ha pasado a convertirse en un hecho raro. La sociedad del conocimiento, que decían pensadores como Peter Drucker o Manuel Castells ha pasado a convertirse en la sociedad del desconocimiento y de la incultura. Hemos pasado de leer un texto hecho por humanos a uno generado por el algoritmo.

Si desde hace diez o quince años, con la explosión del smartphone, la gente lee cada vez menos, ahora, con la irrupción de la IA, este proceso todavía se acentúa más, ya que en vez de descubrir cosas por uno mismo al leer un artículo o un libro, y se pide al chatbox de inteligencia artificial de turno que busque la información y nos la vomite. La mayoría la lee, y ahí se queda, interrumpiéndose toda gestión de lectura crítica. Sin contrastar, sin ampliar con otras fuentes, sin analizar o evaluar las frases que el chatbox responde. Entre el visionado de videos indiscriminado y las consultas de IA para casi todo (incluso para realizar actividades y trabajos en el instituto y la universidad), ¿dónde queda el espacio para el pensamiento crítico, la creatividad o la autonomía?). El reciente Informe PISA, que refleja la alarmante incapacidad para leer textos mínimamente largos o complejos por parte de la mayoría de alumnado español, es solo una evidencia de lo que lleva unos años gestándose. Pero esto es solo el principio...

Si como arguye Byung-Chul Han en No-cosas, "la inteligencia artificial no comprende los resultados de sus cálculos", pero nosotros no leemos de manera profunda, ¿qué es lo que comprendemos?

Hemos llegado a un punto en que cada vez somos menos críticos e imaginativos y llegará un momento (¿ese momento ha llegado ya?) en que habrá una gran separación entre los que leen y los que no leen. Leer en tiempos de IA es más importante que nunca. Porque no solo podemos vivir otras vidas y fomentar la imaginación, también podemos saber lo que está ocurriendo gracias a novelas como La Fundación, de Isaac Asimov; Neuromante, de William Gibson; Fahrenheit 451, de Ray Bradbury; Kallocaína, de Karin Boye o ensayos como el hombre unidimensional, de Herbert Marcuse; La frágil piel del mundo, de Jean-Luc Nancy; Estética artificial. IA generativa, artes y medios visuales, de Emanuele Arielli y Lev Manovich o No-Cosas. Quiebras del mundo de hoy, de Byung-Chul Han.

En Fahrenheit 451, novela distópica de Ray Bradbury, está prohibido leer porque el mundo es una gran dictadura donde los individuos son autómatas, no autónomos. Sin embargo, hay unos pocos expulsados, que leen a escondidas de la sociedad. Son personas que mantienen el legado y han memorizado obras clásicas como La Odisea o El Quijote, porque no solo es necesario conservar nuestro legado y el acervo cultural, sino también porque la cultura, la filosofía y el saber constituyen la alimentación del alma humana. Cada vez más nos vamos pareciendo a esa misma inteligencia artificial que no piensa y que nos nutre. Y si es artificial, no es inteligencia.

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