derivas

El informe PISA

En estos últimos días se habla mucho del informe PISA y de los catastrofistas resultados que arroja sobre la educación española.

Por desgracia, para los que llevamos ya unos cuantos años advirtiendo del bajo nivel de lectura (y por su puesto de comprensión lectora), así como el escaso interés por aprender por parte los alumnos y alumnas, no es una sorpresa. Llevamos unos años con caída libre del interés por la lectura y de adquisición de saberes. Primero vino internet, luego los smartphones, con la redes sociales y la tiktokficación, y recientemente la IA. Son herramientas muy válidas que, sin embargo, se usan de manera indiscriminada desde edades muy tempranas a diario en detrimento de la lectura. La mayoría de jóvenes y niños no leen libros, no les preocupa saber cuál es la capital de Finlandia o qué y cuándo fue la dictadura franquista, tampoco están dispuestos a aburrirse ni a prestar atención a un texto durante cinco minutos seguidos. Quieren aprobar sin esforzarse, pero no aprenden. Sin embargo están pegados a pantallas para ver videos en bucle. Sus padres y madres están tan o más enganchados a las pantallas que ellos y ellas, y tampoco leen, ni les enseñan a identificar las fake news ni a cuestionar la realidad. Muchos profesores tampoco leen. Falta diálogo entre las familias y los colegios. No hay una comunicación fluida donde las dos partes intenten escucharse y entenderse. En este escenario, es muy difícil mejorar la comprensión lectora y el pensamiento crítico.

El mundo en que vivo se parece mucho a la sociedad que se describe en Fahrenheit 451. Creo que debemos "despertar" e intentar resistir a la mierdificación y la tiktokficación. Seguir siendo humanos en esta sociedad cada vez más compleja que nos vigilia y nos controla. Cada vez tengo más claro que lo único que puede salvarnos es precisamente leer e interactuar con otras personas. Los clubs de lectura constituyen una muy buena oportunidad para leer y compartir momentos de aprendizaje y diálogo. También hay que ir a las bibliotecas en familia. Si los adultos no leemos y no dialogamos, los niños y niñas están perdidos. Intentemos seguir siendo personas que piensan por sí mismas.

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