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El iceberg de internet

Cuando pienso en internet y en la evolución que ha tenido desde sus comienzos, me doy cuenta de que es un reflejo perfecto de cómo ha evolucionado la sociedad. Internet tiene todo lo bueno y todo lo malo de la sociedad, aunque en los últimos años lo que sobresale es más bien lo negativo: violencia (verbal y simbólica), postverdad, manipulación, individualismo, narcisismo, acoso, publicidad invasiva, colonización digital y un largo etcétera. Por supuesto, también hay aspectos positivos, ya que siempre hay páginas y blogs de personas que comparten su saber, sus creaciones o simplemente sus opiniones, con la intención de crear redes de participación y cultura. También hay plataformas descentralizadas y respetuosas con la privacidad. Sin embargo, desde hace aproximadamente quince años, internet ha perdido su identidad. Donde antes había una montaña que crecía cada año, ahora veo un iceberg.

No hay más que ver lo que era Twitter en sus comienzos (para mí, una de las redes sociales que mejor definía la idea de red desde el punto de vista de "sociedad en red" abierta y participativa de manera horizontal) y en lo que ha convertido. Si observo el internet actual, lo que más sobresale en la superficie es toda la mierda que genera la sociedad y se acumula en las redes sociales y foros (que además es lo que consumen las personas de manera masiva).

Echo la mirada unos años atrás, y realmente me indigna lo que veo. Esta no es la red de la que hablaba el sociólogo español Manuel Castells en 2002, donde había espacio para el diálogo y la participación, una red que nació "como cultura de la libertad". Sin embargo, lo que tenemos actualmente es un modelo vertical donde la colonización tecnológica y digital se ha impuesto a lo largo y ancho de la web, salvo excepciones (que las hay, pero hay que buscarlas debajo de la superficie).

Castells hablaba de cuatro capas culturales de internet a comienzos del siglo XXI: la universitaria, la de los hackers, la de las formas culturales alternativas y la empresarial. Si lo comparamos con la actualidad, pareciera que hablamos de planetas completamente distintos. Lo cierto es que hemos pasado de una red 1.0 unidireccional, donde apenas los usuarios leían y veían contenidos de manera pasiva, a una web 2.0 multidireccional, donde los usuarios se convirtieron en prosumidores y fueron capaces de generar contenidos y crear redes de conocimiento de manera más o menos libre, a una web controlada, falsamente multidireccional, dominada por la IA y el algoritmo que impone el modelo capitalista gestionado por un puñado de empresas que solo buscan lucrarse a través de nosotros. Se ha producido de manera exponencial una degradación de los usuarios y una aculturación. Las grandes empresas (Alphabet -Google-, Amazon, Meta y Microsoft) dominan internet con más de un 60% de la infraestructura (cuando en 2012 era aproximadamente el 10%). Asimismo, Google acapara las búsquedas de la red con un alarmante 90%. Ante estos datos (que pueden consultarse en la web), no hace falta añadir mucho más. La idea de un internet libre que surge con la capacidad de "subvertir los aparatos de poder", como decía Castells, ha sido subvertido por esos aparatos de poder que ahora dominan la red.

Entonces, ¿qué hacer frente a esta situación de jardines amurallados y mentes controladas por la vigilancia, el control y la colonización cognitiva? Finalmente, ¿dónde queda el pensamiento crítico, el activismo (que prácticamente ha desaparecido), la participación ciudadana en espacios comunes? Tal vez existe, pero es minoritario (en realidad siempre lo fue) y se encuentra sumergido bajo lo que se ve en la superficie.

Iceberg